Pintura y escultura
Partiendo de la figura humana como contenedora de vivencias, emociones y pulsiones internas, Mariana trabaja en su reinterpretación de un modo expresionista. La artista estudia a su modelo vivo no como forma, sino como movimiento, generando composiciones con figuras que emergen y se disuelven, a veces entre líneas frenéticas, otras en la sutileza del color o la sugerencia del paisaje. La obra se vuelve así, un espejo de lo humano: dinámico, cambiante y profundamente íntimo.

